Tendencias y oportunidades de la impresión funcional en el sector salud

Printing4Health

¿Cuál es el impacto de una tecnología tan prometedora como la impresión funcional sobre el sector de la salud y cómo va a cambiar la forma en que se presta atención médica? Éste fue el tema del encuentro «Printing4healthcare» organizado por Navarra Health Cluster y el cluster navarro Functional Print con el objetivo de explorar los avances más recientes de la impresión funcional en la medicina y en el paciente, y las oportunidades concretas que abre en el camino de la innovación de las empresas especializadas en biosalud.

La impresión funcional, junto con la impresión 3D, ha revolucionado la manera en que diseñamos y fabricamos productos, y los primeros resultados ya son tangibles en el sector de la salud. Gracias a la impresión funcional, se ha logrado desarrollar e integrar sensores impresos para eHealth, y la impresión 3D está permitiendo crear prótesis a medida y órganos artificiales de alta precisión y personalizados para cada paciente. Una situación que sugiere un potencial comercial muy importante para la impresión funcional, como confirman los resultados del informe de tendencias y oportunidades de la electrónica impresa en el sector salud que la consultora SILO presentó en la sesión.

Numerosas potenciales aplicaciones en el sector salud de la impresión funcional

La electrónica impresa o flexible consta de circuitos electrónicos y aplicaciones producidos total o parcialmente mediante procedimientos de impresión. Esta tecnología presenta numerosas ventajas, como un proceso de fabricación sencillo y rápido, un alto grado de personalización, una alta funcionalidad, aunque requiere una mayor inversión al principio.

El interés científico en la electrónica impresa se ha incrementado en los últimos 20 años, y como la electrónica flexible puede soportar tensiones mecánicas, es ideal para dispositivos médicos portátiles implantables. Ha acompañado el desarrollo del control del paciente desde casa, al permitir la captación y medición de datos sanitarios a través de biosensores y electrodos, como las pruebas de glucosa y el monitoreo del ritmo cardiaco que ya están bien instalados en el mercado.

Las aplicaciones en el sector de la salud y bienestar representan alrededor del 20% del total del mercado de la electrónica impresa, uno de los principales campos de aplicación. Entre los ámbitos más prometedores figuran también el control del colesterol, el seguimiento de signos vitales, el monitoreo de la curación de heridas, el desarrollo de implantes, el diagnóstico de cáncer, o la liberación de fármacos a través de la piel.

Como tiene tantas posibilidades de aplicación, el informe concluye que la electrónica impresa será un componente clave en muchos dispositivos médicos y se prevé un mercado superior a los 8 billones de dólares en 2030.

En este encuentro también participó Embega Healthcare, mostrando sus avances en electrónica impresa y flexible para el sector.

Nuestra socia Ysium Medical presentó los avances de dos proyectos desarrollados y diseñados gracias a la impresión 3D. El primero, Bim3d, es un simulador quirúrgico dirigido a estudiantes de Medicina, Enfermería o Veterinaria para practicar suturas e incisiones sobre un tejido similar a la piel. Tras año y medio de desarrollo, y con el apoyo del Gobierno de Navarra, se encuentra en su fase final de industrialización, y ya cuenta con una versión 2.0, cuya principal novedad es el uso de realidad aumentada para añadir más realismo a la experiencia. El segundo es Nebola, un dispositivo para quienes padecen cáncer de garganta que permite entrar en el sistema respiratorio por la garganta y conectarla de nuevo con la boca, de manera segura y a través del traqueostoma.

Por su parte, Viscofan mostró sus capacidades y casos de éxito en impresión funcional con colágeno para la investigación biomédica.

Esta sesión destacó que el potencial de la electrónica impresa en salud a largo plazo es alto, con otras aplicaciones de interés que aún se encuentran en fase temprana, y que podría convertirse en una herramienta esencial, no sólo para la monitorización de pacientes, sino para la sostenibilidad del propio sistema sanitario.

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